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Con la entrega de sus certificados y en presencia de sus familias, seis jóvenes que se encuentran cumpliendo condena en el Centro de Internación Provisoria y Centro de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de La Serena se certificaron en panadería, pastelería y sandwichería. 

Durante tres meses, los adolescentes aprendieron distintos tipos de masas, recetas de rellenos y preparaciones dulces y saladas, gracias al curso dictado por la OTEC Gestor Capacitaciones Limitada, con recursos del Servicio Nacional de Menores (Sename). 

“Para Sename esto es un impulso, nos motiva a seguir gestionando todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance para brindárselas a los jóvenes, ya que tenemos la convicción que sí se puede salir adelante y acceder a otras oportunidades. Pero esas oportunidades van de la mano de uno mismo, del servicio y de las familias de los jóvenes, quienes son fundamentales para que no vuelvan a la comisión de delitos”, recalcó la directora del Sename Coquimbo, Fernanda Alvarado.

Por su parte, Claudio Cortés, representante de la OTEC Gestor Capacitaciones, manifiesta que 

“trabajar con Sename siempre ha sido una experiencia bastante buena, el ambiente es grato y el grupo humano facilita que se cumplan los objetivos. Que los jóvenes finalicen un curso siempre es reconfortante, por eso mi llamado es a creer y confiar en ellos. Yo me considero un afortunado, porque me apasiona el tema de la reinserción y he sido testigo que cuando se dan las oportunidades, se puede salir adelante”, reflexionó. 

Su opinión es compartida por Johan Cancino, profesor del curso, quien trabajó con jóvenes que han infringido la ley por primera vez. Para el chef «fue una experiencia distinta. Siempre he trabajado con adultos, así que hacerlo con menores de edad fue un desafío, pero una vez que le agarran el gusto a la cocina y descubren que tienen habilidades comienzan a trabajar y no paran. Me sorprendieron mucho, sobre todo su inventiva para combinar ciertos ingredientes y realizar preparaciones, todos se fueron potenciando en lo suyo y se complementaron, formaron un gran equipo», recalcó. 

James (21), uno de los jóvenes que se capacitó en panadería, pastelería y sandwichería, manifestó que “fue una experiencia de vida nueva para nosotros y eso motiva, porque afuera hay algo mejor, se puede mejorar”, cerró el adolescente. 

Finalmente, el director (s) del CIP-CRC La Serena, Alejandro Maggi, añadió que “estas experiencias son muy buenas para nosotros, nos hacen sentir orgullosos y conformes del trabajo que hacemos. No solamente evaluamos esto como un hito dentro de los planes de intervención de los jóvenes, sino como una herramienta útil para sus vidas». 

Siguiendo la misma línea, el próximo curso a realizar por los adolescentes es de Banquetería y Servicios de Garzón. 

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