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Satisfacer a los clientes con productos de alta calidad es más fácil de conseguir cuando se sirve en el local. Sin embargo, la creciente demanda por delivery requiere algunos pasos extra para asegurar platos sabrosos en casa.

Para vender comida por internet existen muchas variables que deben ser abordadas. Por un lado, hay que establecer un sitio web, incorporar un sistema de reparto y manejar sus costos. Por otro, es esencial mantener la comunicación con los clientes y asegurar que recibirán lo que esperan. Servir un platillo es un arte, por lo que adaptarlo a la entrega a domicilio es desafiante.

Aunque este mercado se disparó en la pandemia, Statista pronostica que la rentabilidad de los pedidos online seguirá creciendo junto a las plataformas de delivery. La comida es un pasajero a disposición del conductor, el camino e incluso el clima. Es importante estudiar el menú y asegurar opciones viables de distintos tipos de platillos para restaurantes.

Considera la temperatura del plato

Una expectativa básica al pedir a domicilio es que la comida llegue en buen estado. Si el cliente ordena una ensalada fría con pollo caliente encima, este calentará los vegetales y humedecerá el platillo. Si le sumas aderezos, la condensación lo hará un plato poco apetitoso.

Intenta separar los componentes según su temperatura. Puedes agregar instrucciones breves para mezclar los ingredientes y evitar que llegue un desastre. Si se trata de frituras, déjalas respirar usando tapas con ventilación o hazle agujeros al contenedor. En el caso de las pastas, es mejor mandarlas al dente ya que el calor seguirá cocinándolas.

Mantén la comida segura

Los productos se deterioran mucho más rápido cuando se dejan a temperatura ambiente. Es común que las órdenes se apilen en un mesón para que sea fácil retirarlas y entregarlas al repartidor. Sin embargo, es recomendable mantener comestibles fríos en un refrigerador y los calientes en un ambiente cálido hasta el último minuto posible.

Esto es aplicado a los ingredientes y el plato. Si se rompe la cadena de frío al manipular pescado crudo, pierde calidad y arriesga contaminación. Un rol de sushi que incluye pez sin cocinar debe llegar fresco. Al complementar esto con el punto anterior, es mejor empacar un rol frito en un envase distinto.

Comprueba que cada plato esté en su sitio

Si bien son pasos básicos, es bueno revisar que los recipientes queden bien cerrados para evitar que se derramen. Especialmente líquidos, salsas y aderezos. Es un deber que los chefs o encargados tengan a disposición los envases y tecnología correcta. Así aseguran platos que preserven su sabor.

Actualmente existen máquinas que sellan los refrescos con celofán, así la bebida puede moverse sin destaparse. Muchos restaurantes apuestan por empaques de papel porque son fáciles de reciclar, aunque no siempre previenen la humedad. Sitúa los productos de forma organizada, como un Tetris, para impedir un desorden dentro de la bolsa.

Previene la manipulación de terceros

Antes de que el pedido esté listo para su viaje, asegura que la bolsa está cerrada con cinta o engrapada. Durante la pandemia se hizo común que los repartidores dejaran pedidos en la puerta o la conserjería para evitar el contacto estrecho. Para evitar que alguien interfiera entre la comida y el cliente, ciérrala de tal forma que se note si alguien abrió el envase.

Sin duda, el delivery seguirá siendo la mejor opción para la rentabilidad de la gastronomía, especialmente para nuevos locales. Complementa estos consejos con buenas prácticas de higiene y canales de comunicación para crear confianza y lealtad a tu restaurante. La meta siempre es entregar platos deliciosos y asegurar una buena experiencia para el consumidor.

 

 

 

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