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La iniciativa permitió entregar conocimientos sobre las características y ecología de este particular y colorido fenómeno de la naturaleza.

fin de potenciar la actividad turística en torno a la observación de los paisajes naturales de las Regiones de Coquimbo y Atacama, como también, buscando acercar el conocimiento científico a la comunidad, el Programa de Ciencia y Turismo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA, desarrolló, en alianza con el Centro de Negocios La Serena de SERCOTEC, SERNATUR Coquimbo y Atacama y el Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB; el ciclo de charlas “El desierto florido desde una mirada científica”.

En la instancia, desarrollada tanto de forma presencial como online, se dieron cita diversas personas ligadas al turismo en la zona: tour operadores, guías turísticos, agencias de viajes, restaurantes y educadores ambientales, quienes aprendieron, de primera fuente, los detalles y características del particular y atractivo fenómeno del Desierto florido, que cada cierto tiempo, atrae muchísimas miradas nacionales y extranjeras.

Durante la primera charla, denominada “Biogeografía y clima del desierto de Atacama”, el investigador de CEAZA y UPWELL, Dr. Antonio Maldonado, subrayó que la flora de las regiones de Atacama y Coquimbo tiene un nivel de endemismo altísimo, del orden del 50% de especies endémicas.

“Y ¿Por qué tanto endemismo?, por la historia natural en la cual se desarrolla la Cordillera de Los Andes, se genera la hiperaridez del desierto de Atacama, lo cual genera estos ambientes relativamente nuevos en comparación a lo que existía antes, y todos los linajes de flores que existían ahí antes a la hiper aridización, en la mayoría de los casos, terminan desapareciendo, pero muchos de ellos dejan uno o dos representantes a nivel de género o especie, y que son, en muchos casos, linajes o familias de origen tropical que se han logrado adaptar a la condición de desierto”, agregó.

En tanto, la segunda charla estuvo a cargo de la científica de CEAZA, Dra. Alexandra Stoll, y llevó por nombre “El fenómeno del Desierto Florido”, comentando, entre otras materias, el por qué y cómo se produce el brote y floración de diversas especies en un lugar árido. “El Desierto Florido consiste en una aparición muy masiva y notoria de mucha diversidad de flores en grandes extensiones de paisaje muy hostil y árido”, aclaró.

¿Y cómo se genera este fenómeno? Cuando caen, inusualmente, altas precipitaciones en este hábitat y superan el promedio normal de esta zona del desierto, continuó la científica, comentando también que la cantidad de agua caída que se necesita “es algo que siempre se pregunta, pero si pensamos en la zona de Copiapó y Caldera, tendría que ser un mínimo de 10 a 15 mm acumulados durante las precipitaciones para que en esos lugares pueda ocurrir un Desierto Florido”.

Finalmente, la charla que cerró este ciclo se denominó “Ecología de la flora del desierto de Atacama” y fue dictada por la Dra. Andrea Loayza, investigadora de la Universidad de La Serena y del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), quien explicó a los presentes, entre otras materias, el proceso de fecundación y polinización de algunas especies del Desierto Florido y la participación en ello de algunos insectos como las moscas.

La investigadora sostuvo que este tipo de iniciativas son muy importantes porque la brecha entre el conocimiento científico y la ciudadanía es demasiado grande, “y especialmente en rubros como el turismo que se benefician de eventos o paisajes naturales como el Desierto Florido; es muy importante que se enfoque no sólo en la parte de la belleza escénica, sino que se pueda transmitir conocimiento para que la gente aprecie que lo que ve es algo único y que ha tomado años de evolución. Por ello es importante que la gente empiece a entender en estos espacios, de una forma simple, su mundo alrededor, ya sea el cielo, la naturaleza, las rocas, todo”.

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