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Por Patricia Palma Mella

1,970 kilómetros separan a Antofagasta de cuidad de Lima, capital de Perú, distancia que a partir de este mes puede disminuirse en tiempo, debido a que la línea aérea LATAM lanzó el viernes 4 de noviembre su viaje inaugural de la ruta directa Antofagasta-Lima.

El primer viaje inició desde el Aeropuerto Internacional Andrés Sabella de Antofagasta a las 10:20 horas, con arribo directo al Aeropuerto Jorge Chávez de la capital peruana, luego de un vuelo de 2 horas 15 minutos aproximadamente. Los trámites migratorios duran alrededor de 20 minutos y si eres chileno sólo debes contar con cédula de identidad.

Constanza Pizarro, Gerenta de Comunicaciones Corporativas del Grupo LATAM, se refirió a la importancia de esta nueva ruta.

 

A nivel internacional, Lima ocupa el quinto lugar dentro de las ciudades más pobladas de América Latina y es una de las treinta aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo. Se encuentra situada en la costa central del país, a orillas del océano Pacífico, lo que la convierte además en la única capital sudamericana con salida al mar.

Perú es conocido por su rescate patrimonial, su gastronomía, paisajes y cultura, y con justa razón. En un viaje de tres días a su capital, los antofagastinos podrán comprobar in situ cada uno de estos reconocimientos.

Debido al cambio horario, quienes viajan desde Antofagasta ganan dos horas de tiempo extra, lo que permite ubicar con tranquilidad movilización desde el aeropuerto limeño al lugar de alojamiento e instalarse sin apuros. Cabe mencionar que saliendo del terminal aéreo son cientos los servicios de turismo y taxistas que se pueden encontrar por aproximadamente 30 soles.

En nuestro caso, el lugar escogido para descansar fue el Hotel Hyatt Centric, que cuenta con todo lo necesario para una cómoda estadía. Está ubicado en el corazón de San Isidro, muy cerca del barrio histórico, del Malecón y de los restaurantes más renombrados de la ciudad.

Ignacio Mendoza, gerente general del Hotel, se refirió a la preparación que tienen para recibir a los antofagastinos.

 

Los imperdibles

Nuestra primera parada fue con la gastronomía clásica peruana. “Somos Ana, Cocina de Cambio”, es un restaurant ubicado en un acomodado sector del barrio Miraflores, cuya característica principal es ser operado 100% por mujeres. Los valores de un plato de fondo promedian los 45 soles y muchas de sus preparaciones llevan el nombre de mujeres inspiradoras.

 

 

La primera jornada sirvió también para recorrer el sector de Barranco, un lugar que representa la síntesis peruana prehispánica y a la vez se reflejan en él las costumbres de los españoles. Los distintos estilos arquitectónicos se van mezclando en el lugar que ha sido zona de escritores y poetas, junto a variados lugares para la bohemia. El Puente los Suspiros, el Parque Kennedy, la Plaza de Los Gatos y los miradores de sus acantilados costeros son imperdibles del lugar.

Para finalizar la primera jornada, y si cuenta con un presupuesto más holgado, en el mismo sector de Barranco y a orillas del mar se encuentra Cala Restaurant.

Día 2

La segunda jornada la iniciamos en pleno centro histórico y comercial de Lima, lugar que logra la armonía perfecta entre la tradición y la arquitectura contemporánea. En 1991 su Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, por tanto, sus monumentos artísticos están protegidos.  La Plaza Mayor de Lima, el Palacio de Gobierno, la Iglesia y Convento de San Francisco, son lugares que se pueden visitar con calma en un recorrido que puede promediar las tres horas. Imperdible es La Basílica Catedral de Lima, donde no sólo se conoce y disfruta de su interior en superficie, también se pueden visitar la catacumbas que conectaban con otros edificios y las sepulturas de Francisco Pizarro y de varios miembros de la Iglesia.

 

 

Tras el recorrido por el casco central, el tiempo también alcanza para visitar el Parque los Enamorados o Parque del Amor. Ubicado en el Malecón Cisneros, al lado del puente Villena, en Miraflores, fue inaugurado el 14 de febrero de 1993 y su escultura central se denomina “El Beso”.

Hora de almorzar y el lugar escogido se encuentra ubicado a los pies del complejo arqueológico Huaca Pucllana, en pleno Miraflores. Su cocina mantiene una filosofía culinaria cuyo concepto fundamental radica en utilizar como base los sabores del Perú, así como los estilos contemporáneos y las exigencias de los paladares más exquisitos.

El sitio arqueológico es muy anterior a Los Incas, perteneció inicialmente a la cultura de Lima, cuya deidad era el Océano. Su centro ceremonial, llamado Pucllana, era una gran pirámide de siete plataformas, donde entre otros rituales, se practicaban sacrificios a mujeres de 12 a 25 años pertenecientes a la élite, con la finalidad de obtener fertilidad de la tierra. El lugar se mantuvo oculto bajo un cerro donde se practicaba, entre otras cosas, motocross. Fue utilizado también como basural. Pucllana fue descubierto en 1981, se encuentra ubicado en medio de un acomodado barrio residencial y se estima que tardarán otros 40 años para lograr recuperar todo el sitio.

El valor de ingreso al museo y las ruinas es de 15 soles y el recorrido guiado dura un poco más de una hora.

Al final de la tarde del segundo día, el Circuito Mágico del Agua se convierte en otro imperdible.

Se trata del segundo parque más visitado después de Machu Pichu. Uno de sus principales atractivos es la fuente cibernética en la cual, con colores y música se proyectan imágenes con la historia de Perú. El lugar es muy seguro, con varias fuentes, ambiente muy familiar, cuenta con diversos servicios y el valor para ingresar es de 4 soles.

Para finalizar la segunda jornada, el sitio escogido para disfrutar de la gastronomía peruana fue el restaurant  “Amoramar”. El clásico pisco sour, mariscos y pescado del día, rapidez en la atención, variedad de postres y cálido ambiente caracterizan a este lugar ubicado en un tranquilo lugar de la capital peruana.

Día 3

La última jornada en Lima se inicia con un recorrido de unos 30 minutos hacia el sur de la capital peruana. El lugar escogido es el Museo y el Santuario Arqueológico de Pachacamac.

Este fue el principal santuario de la costa central durante más de mil años. Sus templos eran visitados por multitudes de peregrinos, pues Pachacamac era considerado un acertado oráculo capaz de predecir el futuro y controlar los movimientos de la tierra. Los antiguos peruanos creían que un solo movimiento de su cabeza ocasionaría terremotos.

El santuario está ubicado en el valle de Lurín, a unos 35 kilómetros al sur de Lima. En este lugar se desarrolló la cultura Lima, posteriormente en Imperio Wari. Tras ellos llegaron los Ychma y finalmente Los Incas. El lugar fue finalmente abandonado con la llegada de La Colonia.

Llegar a la cima de Pachamac permite una vista imperdible de la costa sur de Lima. El recorrido completo a pie puede durar alrededor de dos horas y su acceso tiene un valor de 15 soles.

Mención especial es para un grupo de mujeres artesanas de este lugar, que reciben la donación de los uniformes en desuso de la línea aérea Latam. Con su telas y el tratamiento renovador que dan a ellas, fabrican, pintan y bordan hermosas piezas que van desde bolsos de mano, individuales, caminos de mesa y carteras.

 

Una vez terminada esta visita, la recomendación para seguir disfrutando de la gastronomía limeña es “Fiesta”. Ubicado en el distrito de Miraflores, este lugar destaca no sólo por la calidad de sus platos, también lo hace por la preocupada presentación de ellos y su contundencia.

Durante lo que resta de tarde, una buena opción de recorrido pueden ser la ferias de artesanías típicas, el Parque Chino ubicado en la costa de Miraflores y los Faros embellecen aún más la costa limeña.

El vuelo de regreso a Antofagasta está programado para las 23:50 del domingo 6 de noviembre. Es importante tener en cuenta que la hora de presentación en el aeropuerto son al menos tres horas antes. La paciencia debe acompañarnos, ya que el trámite de Policía Internacional tiene una espera de alrededor de 40 minutos. Esto se debe principalmente al tamaño del terminal aéreo peruano y su conexión con todo el planeta.

Sin lugar a dudas, el viaje a Lima es un imperdible. Su historia, gastronomía, la forma en que protegen su cultura y tradiciones, sumados a la cordialidad de sus habitantes, son una experiencia que ahora está más cerca de los antofagastinos con los recientemente inaugurados vuelos directos.

Datos extras:

  • Con la nueva ruta, el valor del ticket se reduce considerablemente. Se puede encontrar desde 88.065 CLP por tramo.
  •  Itinerario: Viernes y domingo. Dos vuelos a la semana, en ambos sentidos.
  • El clima es en esta época del año es muy similar al de Antofagasta.
  • Es preferible llevar dólares y allá cambiar a soles. Hay muchos lugares donde hacerlo.
  • Un sol peruano son aproximadamente $270 pesos chilenos.
  • Considerar que, a diferencia del vuelo de inicio, en el retorno se deben restar dos horas debido al cambio de horarios.
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