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(Info:Americaeconomia.com)

El Ministerio de Gobierno de Ecuador declaró su voluntad de diálogo, en la víspera del inicio de una movilización nacional que protagonizarán distintos grupos sociales en demanda de mejores condiciones económicas y más seguridad.

«El país que queremos es el del diálogo y consenso, no de las paralizaciones», escribió en Twitter el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, antes de señalar que «¡Ecuador no puede detenerse, necesita trabajar!».

El trino del funcionario acompaña a un mensaje de su cartera de Estado en el que «ratifica su apertura al diálogo como parte de la política del ‘Gobierno del Encuentro'», como se autodenomina la administración liderada por Guillermo Lasso.

Asimismo, formuló un llamamiento a los ciudadanos y agrupaciones sociales «a expresar sus opiniones de manera pacífica, en el marco del orden público, el respeto a la Constitución y el Estado de Derecho».

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), una de las convocantes a la movilización nacional, aseguró que la protesta arrancará «luego de haber agotado las instancias de diálogo (11 de junio, 4 de octubre y 10 de noviembre 2021)».Indicó que en ella participarán también sectores productivos, campesinos y diversas organizaciones sociales con una agenda que incluye diez temas en materia económica y derechos.

Las demandas incluyen «una reducción y no más subida del precio de los combustibles», y «la moratoria de un año para que (más de cuatro millones de familias) paguen sus deudas», así como precios justos de los productos del campo, más empleo y respeto a los derechos laborales.

Los manifestantes se oponen a la minería en territorios indígenas y fuentes de agua, piden que no se privaticen los sectores estratégicos y demandan políticas de control de precios. También exigen más presupuesto para salud y educación, y la generación de políticas públicas de seguridad y protección.

El ministro del Interior, Patricio Carrillo, cuestionó el sábado la movilización anunciada por la Conaie. De su lado, el alcalde de Quito, Santiago Guarderas, advirtió que no permitirán daños durante las protestas.

Ecuador quedó paralizado en gran medida del 3 al 13 de octubre de 2019 por los disturbios centrados principalmente en el centro de Quito y el bloqueo de vías cruciales del territorio nacional. Las protestas se tornaron violentas y dejaron una decena de muertos y más de 1.500 heridos, entre ellos 435 miembros de las fuerzas de seguridad.

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