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El capo de la mafia siciliana, huyó de la justicia durante 30 años, sin embargo, fue arrestado mientras recibía tratamiento médico.

Por: Jael Segovia

La detención del criminal más buscado de la mafia siciliana, Matteo Messina Denaro, considerado como el jefe de jefes, sucedió en la clínica privada “La Maddalena” en Palermo, la capital de Sicilia, donde el capo se encontraba inscrito con el apellido Bonafade, y estaba siendo tratado de cáncer de colon y una metástasis en el hígado, por el cual se sometía a ciclos periódicos de tratamientos de quimioterapias.

Las investigaciones que llevaron a la cárcel al prófugo de Cosa Nostra fueron coordinadas por el fiscal de Palermo, Maurizio de Lucia, y su adjunto Paolo Guido.

La agencia italiana ANSA informó que Messina Denaro había sido transferido a una localidad secreta -la clínica La Maddalena”-, por lo que desde ese momento unidades especiales en conjunto con la policía se infiltraron discretamente el centro médico.

Matteo Messina Denaro, conocido con los apodos de “U siccu” (el delgado, en dialecto siciliano) o “Diabolik”, nació en la localidad siciliana de Castelvetrano, en la provincia siciliana de Trápani, su padre, “Don Ciccio”, era ya el jefe de la mafia de Trapani, Denaro era un joven jefe de la mafia en la ciudad de Messina y fue uno de los brazos derechos del gran capo Salvatore “Totó” Riina, que había llevado adelante una estrategia terrorista contra el Estado, desde su escondite tras el arresto de Toto Riina, justo hace 30 años que ha estado huyendo de la Justicia.

Messina llevaba prófugo desde el verano de 1993, cuando en una carta escrita a su entonces novia, Ángela, tras las masacres mafiosas de Roma, Milán y Florencia y ser considerado como el cerebro de las bombas que provocaron la muerte dos magistrados antimafia en 1992, Paolo Borsellino y Giovani Falcone, la esposa de este, Francesca Morvillo, y ocho agentes de la escolta. Además, acumulaba varias condenas perpetuas por decenas de asesinatos, entre ellos el del pequeño Giuseppe Di Matteo, hijo de un colaborador de la justicia estrangulado y disuelto en ácido tras casi dos años de cautiverio.

Sin embargo, ninguno de estos detalles le ha impedido viajar a Barcelona a operarse de la vista en estos últimos años; el poder del considerado último jefe de Cosa Nostra, se demuestra no solo en su amplia red de contactos y testaferros que se ha procurado en estos años, sino que también se puede cuantificar en los más de 4.000 millones de euros que se ha confiscado a su entorno.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, confirmó la detención este lunes, señalando el procedimiento como: “Una gran victoria para el Estado, que demuestra que no se rinde ante la mafia(…) «Gran satisfacción por un resultado histórico en la lucha contra la mafia”.

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