#mainmenu #topmenu #Antofa #coquimbo #coquimbo #antofagasta

La ciudad es un elemento clave en la inclusión social, por lo que personas mayores y discapacitadas deben tener las mismas oportunidades de recorrerla y disfrutarla. Un instrumento para esto es la botonera para cruces peatonales de RedActiva y Auter.

En 2020 el Banco Interamericano de Desarrollo publicó una serie de estudios analizando la accesibilidad e inclusión de ciudades latinoamericanas. En ‘‘Mapas de Viaje: Santiago’’, siguen el trayecto de varias personas con movilidad reducida..

 

Si bien el análisis se enfoca en el transporte público, sus hallazgos se pueden extrapolar a la realidad vial. Los adultos mayores y personas con discapacidades ven su desplazamiento afectado por barreras físicas, comunicacionales, operacionales y actitudinales.

 

Estos impedimentos pueden notarse en la falta de información auditiva y visual en las calles, además de constantes obstáculos en el recorrido. Lo que se traduce en dificultad para explorar la urbe y acceder a espacios públicos y privados. Es decir, limita el derecho a la ciudad.

 

Este concepto fue acuñado por el sociólogo Henry Lefebvre y se puede definir como la participación de las comunidades al decidir cómo diseñar y usar los sitios urbanos.

 

Entonces, cuando personas mayores y discapacitadas se ven privadas de su derecho a la ciudad hay una falla en la inclusión social. Esto repercute en sus actividades económicas, políticas y recreativas.

 

En Chile, una política pública inclusiva es la accesibilidad universal. Apoyada por el Servicio Nacional de Discapacidad (SENADIS), la ley 20.422 y la cooperación de los ministerios de Vivienda y Urbanismo y Transporte y Telecomunicaciones. Estas son algunas herramientas esenciales para construir una ciudad accesible para todos sus habitantes.

Botonera para semáforos

En 2021, la iniciativa RedActiva inauguró un dispositivo de cruce peatonal para semáforos. Esto se enmarca en una serie de modificaciones al espacio público para facilitar la movilidad de adultos mayores y es complementario con la BandaActiva.

 

Consiste en un botón acoplado a los semáforos que al ser presionado junto con el uso de una pulsera aumenta el tiempo para cruzar la calle. Fue desarrollado por dos departamentos de la Pontificia Universidad Católica en conjunto con la empresa chilena Auter.

 

Esta botonera inclusiva resalta la importancia de la tecnología vial enfocada en los peatones. Especialmente para quienes sufren vulneraciones en la calle.

Pisos podotáctiles

Probablemente muchos transeúntes han notado las baldosas táctiles en las veredas. Estas destacan por su textura y, ocasionalmente, su color amarillo vibrante.

 

El pavimento podotáctil busca mejorar el desplazamiento de personas con distintos grados de discapacidad visual. Estas pueden servir como señales de advertencia, en el cruce de una calle, o como una guía para los bastones.

 

El Plan Chile Accesible, vigente desde el 2017, requiere que los centros cívicos sean intervenidos con infraestructura inclusiva. Desde la arquitectura se pueden diseñar soluciones simples, pero innovadoras.

Señalización accesible

En Mapas de Viaje: Santiago reconocen la falta de información clara, legible y funcional en las estaciones de metro como una barrera comunicacional. Esto también se ve en la señalética de las calles e instituciones.

 

Para sobrellevar este desafío es necesario que la señalización no solo use palabras, sino que pictogramas, iluminación, contraste de colores y fuentes de mayor tamaño. Además, deberían tener una posición estratégica que permita leer el braille.

 

Desde la corporación Ciudad Accesible han creado una serie de manuales para la accesibilidad en el espacio público, el hogar, el turismo, el patrimonio, entre otras áreas, que apuntan al diseño universal.

 

Este le permitiría a personas mayores, con discapacidades y a todos los habitantes disfrutar al máximo su derecho a la ciudad.

 

Las herramientas para la accesibilidad también deben ser acompañadas por educación vial para conductores y peatones que no viven con discapacidades. De esta forma, también se pueden resolver las barreras actitudinales hacia la tercera y cuarta edad y la discapacidad. Creando más empatía para estos usuarios.

Comparte esta noticia en tus redes